BRAHMS, Johannes
Sonata para violín y piano núm. 1 en sol mayor op. 78
I. Vivace ma non troppo
Nora Chastain, profesora invitada
Jonah Kartman, alumno
Tomás Alegre, pianista acompañante
Después de la interpretación completa del movimiento inicial de la primera Sonata para violín de Brahms, la profesora Chastain felicita al alumno por su sonido y afinación. Ha faltado un poco de compenetración con el piano respecto al tempo, y colores en ciertos momentos: los cambios dinámicos también deben conllevar cambios expresivos. La profesora también hace reflexiones sobre el tempo general más conveniente, que puede ser algo flexible en función de lo que vaya expresando la música. Ayuda tocar con la partitura general para tener presente la parte del piano, y no con la parte de violín solo. Chastain también le pregunta al alumno sobre cómo interpretar el “mezzo voce” del inicio: muy dulcemente, como susurrando con mucho aire. Revisan el fraseo para esa primera frase y retoman desde el inicio para ir viendo más en detalle cada punto a mejorar, principalmente respecto al fraseo.
La profesora Chastain le hace reflexionar sobre el carácter de la música y cómo es la línea melódica en cada momento para tocar en función de ello. Para cierta parte rítmica le pide tocar subdividiendo las figuras para conseguir un ritmo más preciso y compenetrado con el piano. Más adelante, la profesora continúa con indicaciones dirigidas a mejorar la expresividad (por ejemplo, el uso de las dinámicas y el vibrato para la parte “con anima”). Nora Chastain habla de la libertad o rigor métricas requeridas para el siguiente pasaje, cómo tocar la parte “un poco calando”, y el uso o no del metrónomo, así como la interpretación de un pasaje controvertido para el cual hay diferentes opiniones. Después el carácter es casi “religioso”, como un coral, por lo que puede tocar con menos vibrato.
La profesora también hace alguna apreciación relativa a la afinación, y cierto pasaje que contiene cuatro indicaciones del compositor, debe ser especial. Es importante tener un plan en la cabeza, un análisis de cómo es la obra y musicalmente qué se va a hacer para expresarla y llevarla al oyente, no sólo centrarse en la técnica sino ir un paso más allá.
Por último reflexiona sobre el empleo de las diferentes tonalidades por los compositores, no es aleatoria sino pensando en el carácter que quieren que tenga la música, y eso el intérprete debe tenerlo en cuenta y transmitirlo.
Idioma: inglés