En otra vida fui bailarina de ballet clásico y bailé en compañías como la Ópera de Varna o el Ballet Ruso de Krasmoyarsk. Luego dirigí mi pasión por el arte hacia la gestión cultural y la dirección de proyectos escénicos. Como gestora y directora de teatro, he desarrollado iniciativas en diferentes proyectos artísticos y educativos. En la Escuela Superior de Música Reina Sofía formo parte del Departamento de Desarrollo, donde colaboro en el programa Young Artists Summer Camp —gestionando su preparación, producción y ejecución—, así como en los proyectos con nuestras empresas colaboradoras. Ahora no bailo el Cascanueces de Tchaikovsky, pero tengo la fortuna de escucharlo interpretado por los alumnos de la Escuela, así como otras tantas piezas de repertorio. Y, por cierto: desde que estoy en la Escuela estoy aprendiendo a tocar la viola… ¡y me encanta!