Durante décadas, Elisabeth Leonskaja se encuentra entre las pianistas más célebres de nuestro tiempo. En un mundo dominado por los medios de comunicación, Elisabeth Leonskaja ha permanecido fiel a sí misma y a su música y, al hacerlo, sigue los pasos de los grandes músicos rusos de la era Soviética, tales como Oistrakh, Sviatoslav Richter y Emil Gilels, que nunca pusieron en duda su enfoque sobre la quintaesencia de la música a pesar de trabajar en un difícil entorno político. Su legendaria modestia todavía siente timidez ante la prensa. Y, sin embargo, tan pronto aparece en el escenario la audiencia puede sentir su fuerza detrás del hecho de que la música es, y será siempre, lo más importante en su vida.
Nacida en Tbilisi, Georgia, en una familia rusa, fue considerada una niña prodigio y dio sus primeros conciertos a los once años. Su excepcional talento la llevó de inmediato a estudiar en el Conservatorio de Moscú. Todavía estudiante en dicho Conservatorio, fue premiada en los prestigiosos concursos de piano Enescu, Marguerite Long, y Queen Elisabeth.
Su desarrollo musical se formó o fue influenciado en gran medida por su colaboración con Sviatoslav Richter. El maestro reconoció su excepcional talento fomentándolo no solo por medio de la enseñanza y aconsejándola sino también invitándola a tocar en dúo con él, lo que constituyó un acontecimiento musical memorable. Leonskaja siguió con Richter hasta su muerte en 1997. En 1978 Elisabeth Leonskaja dejó la Unión Soviética e hizo de Viena su nuevo hogar. Su sensacional actuación en el Festival de Salzburgo en 1979 marcó el comienzo de su cada vez más brillante carrera como pianista concertista en todo el mundo.
Ha actuado como solista con casi todas las orquestas más importantes del mundo: Filarmónica de Nueva York, Filarmónica de Los Angeles, Orquesta de Cleveland, Filarmónica de Londres, Tonhalle Orquesta de Zurich, Filarmónica de Berlín, Gewandhausorchester de Leipzig, orquestas de las radios de Hamburgo, Colonia y Múnich, la Filarmónica Checa, etc., actuando bajo las batutas de los directores más prestigiosos como Kurt Masur, Sir Colin Davis, Christoph Eschenbach, Christoph von Dohnányi, Kurt Sanderling, Maris Jansons y Yuri Temirkanov, entre otros. Elisabeth Leonskaja actúa y es bienvenida como artista invitada frecuentemente en prestigiosos festivales de música como, Salzburgo, Viena y Lucerna, Schleswig Holstein Schubertiade en Hohenems y Schwarzenberg (Austria). También da recitales en ciclos de piano en los más importantes centros musicales como París, Madrid, Barcelona, Londres, Edimburgo, Múnich, Zúrich y Viena.
A pesar de su apretado calendario como solista, la música de cámara siempre ha ocupado un lugar prominente en su creativo trabajo, y aparece a menudo con los Cuartetos Alban Berg, Borodin, Guarnieri y Artemis.
Numerosas grabaciones dan testimonio de los extraordinarios logros artísticos de esta pianista que ha ganado premios como el Caecilia por sus sonatas para piano de Brahms o el Diapason d’Or por sus grabaciones de composiciones de Liszt. Otros de sus discos incluyen los Conciertos para Piano de Tchaikovsky con la Orquesta Filarmónica de Nueva York bajo la dirección de Kurt Mansur, los Conciertos para Piano de Chopin con la Orquesta Filarmónica Checa con Vladimir Ashkenazy y los Conciertos para Piano de Shostakovich con la Orquesta de Cámara Saint Paul.
En su país de adopción, la República de Austria, los grandes logros de Elisabeth Leonskaja han sido altamente reconocidos. Se la ha distinguido como Miembro Honorario de la Konzerthaus de Viena. En 2006 le fue otorgada la Cruz de Honor Austríaca, Primera Clase, por sus servicios a la vida cultural del país – la más alta distinción austríaca. En 2020 recibió el Premio Internacional de Música Clásica a toda su Trayectoria (ICMA)