Grabar un disco por primera vez es, junto con la experiencia escénica, uno de los grandes momentos de transformación de cualquier músico profesional. En esta página reunimos los proyectos de fin de carrera de nuestros alumnos: una serie de piezas que han trabajado en las aulas de la Escuela se encuentran, por primera vez, con el rigor y la exigencia de un estudio profesional.
Nuestros estudiantes han salido de los escenarios habituales para enfrentarse a los micrófonos, aprendiendo a capturar la esencia de su música en una grabación editada con la máxima calidad. Lo que vas a escuchar no es solo el cierre de una etapa académica, sino su primera carta de presentación al mundo como artistas profesionales.
América tiene tantas músicas como paisajes. En esta playlist, nuestros alumnos trazan un itinerario propio: desde la Cátedra de Canto “Alfredo Kraus” Fundación Ramón Areces, la mezzosoprano Paola Leguizamón nos transporta a Colombia con la sensibilidad de Evocación, de Jaime León
Finalmente, el piano de Daumants Liepins nos invita a descubrir las Excursions de Barber, una obra que exige el equilibrio perfecto entre estructura y expresión que buscamos imprimir en cada nota
Todo vale para cantar sin palabras. El violinista Jacobo Christensen arranca con el Tango Jalousie de Jacob Gade, una obra nacida en 1925 para el cine mudo que nunca dejó de contar historias sin palabras. El contrabajista Nuno Coroado convierte su instrumento en voz de barítono para el Gute Nacht de Schubert y el Von ewiger Liebe de Brahms.
La violinista Anna Siegreich interpreta las Three Songs Without Words de Paul Ben-Haim, piezas escritas expresamente para que el violín hable con la dicción del canto. La violista Ana María Alonso interpreta Anima ad Anima, obra compuesta para esta ocasión por Andrea Benedetto, en la que toca y canta simultáneamente con la boca cerrada, fundiendo ambas voces en una sola.
La violinista Sara Valencia da vida a los Poemas sobre Lorca de Ana Vázquez, donde cada letra del alfabeto tiene asignada una nota: la poesía lorquiana convertida en sistema sonoro propio. La violonchelista Eva Arderíus pone su instrumento al servicio de la música popular española — la Jota de Falla y los poemas musicados de Lorca Anda, jaleo y La tarara.
La flautista Margherita Brodski cierra con la Suite Paysanne Hongroise de Bartók, un homenaje a las melodías campesinas húngaras que el compositor recogió a pie de campo.
Música compuesta por mujeres de ayer y de hoy, de aquí y de allá…
La violinista Patricia Cordero abre la playlist con el Rondeau op. 97 de Cécile Chaminade, compositora parisina que en vida llenó salas de concierto y fue sistemáticamente ignorada por la academia de su tiempo. La violonchelista Ülker Tümer interpreta Aşk Havası («El aire del amor») de Franghiz Ali-Zadeh, compositora azerbaiyana cuya música tiende puentes entre la tradición mugham y el lenguaje contemporáneo.
El pianista Kirill Zheleznov nos sumerge en Los Callejones Rusos Sin Salida de Nastasya Khrushcheva, una obra de 2018 compuesta por 34 fragmentos sin orden fijo — aquí en la secuencia elegida por el propio Kirill — que convierte cada interpretación en un mapa diferente de la misma ciudad. La violinista Sara Valencia interpreta De un lejano amor de Laura Vega Santana, compositora canaria que escribe desde la emoción contenida.
Cierra Patricia Cordero con las Tres Romanzas op. 22 de Clara Schumann, obra cumbre de un catálogo que el siglo XIX no supo —o no quiso— escuchar con la atención que merece.
Componer música para un solista podría parecer más sencillo que para una orquesta, pero requiere un conocimiento muy profundo de las cualidades tímbricas, técnicas y expresivas del instrumento.
La violista Cristina Cordero abre con la Suite nº 2 para violonchelo solo BWV 1008 de Bach en transcripción para viola. El clarinetista Diego Micó interpreta Monodia para clarinete, obra compuesta para esta ocasión por Sevan Gharibian, en la que una única línea melódica sostiene todo el discurso.
La violinista Anna Siegreich regresa a la playlist con la Sonata in G for violin solo op. 44 de Paul Ben-Haim, una de las grandes sonatas para violín sin acompañamiento del siglo XX, exigente en técnica y en concentración. La clarinetista Natacha Correa interpreta Shrinking Cages de Andrea Benedetto, obra en cuatro movimientos que explora los límites físicos y expresivos del instrumento.
La violonchelista Ülker Tümer interpreta las Meditations 1 y 2 de Selman Ada, compositor turco cuya música dialoga entre el silencio y la memoria. La violinista Sara Valencia toca Forte de David del Puerto, obra de 2018 que, a pesar de su título, encuentra su mayor intensidad en los momentos de mayor contención.
Cierra el contrabajista Alessandro Spada con Valentine de Jacob Druckman.
La naturaleza ha sido siempre fuente de inspiración en la creación artística. Esta playlist reúne cuatro obras que nacen del paisaje — japonés, georgiano, colombiano, francés — como protagonista de la música.
La violista Hiroki Kasai abre con A String Around Autumn de Toru Takemitsu, una obra de 1989 en la que el otoño no se describe sino que se respira: dieciséis minutos de sonido suspendido en el aire frío. La pianista Mariam Chitanava interpreta Q’ursha de Sandro Tsikoridze, ciclo poético georgiano dividido en estaciones donde la naturaleza y el alma se funden — la primavera renace con dulzura, el verano arde en plenitud, el otoño cae con melancolía, y el invierno se disuelve en un susurro. La mezzosoprano Paola Leguizamón canta Gotas de ajenjo de Jaime León, una canción que tiene el amargor sereno de las cosas que se recuerdan desde lejos. Cierra el contrabajista Nuno Coroado con En sourdine de Debussy, un poema de Verlaine convertido en música que parece llegar siempre desde el otro lado de algo.