BRAHMS, Johannes
Sonata para violonchelo y piano núm. 1 en mi menor op. 38 (versión para contrabajo y piano)
I. Allegro non troppo
Herbert Mayr, profesor invitado
Eduardo Alcântara dos Santos, alumno
Marharyta Kozlovska, pianista acompañante
Después de la interpretación completa del primer movimiento de la Sonata para violonchelo y piano nº 1 de Brahms, en versión contrabajo, Mayr comienza haciendo indicaciones relativas a la expresividad y carácter: cierta parte llegando al final requiere tocarse más expresiva.
La dificultad de esta sonata reside en tocar afinado en el registro agudo. Puede ayudar no hacer un gran vibrato muy ancho en las notas agudas, porque distorsiona el sonido de alguna manera.
Comienzan entonces a revisarla desde el inicio, y Mayr comenta entonces que al principio sí puede ser más intenso el vibrato en el registro grave. Más adelante también sugiere al alumno que el vibrato sea algo más rápido en cierto punto.
En general, cuando hay un cambio de posición o salto hacia el agudo, la afinación le suele quedar un poco alta.
Después de que el alumno vuelve a tocar el movimiento, el profesor también reflexiona sobre que esta sonata se toque con contrabajo: en los registros graves funciona muy bien, pero en los agudos la tesitura del instrumento está más al límite y es más complicado que en el chelo encontrar la sonoridad adecuada, así que es muy importante en este caso la correcta afinación y no hacer un vibrato exagerado. Pregunta al alumno y la pianista acerca de esta sonata y de Brahms, y hablan sobre otras sonatas para violonchelo que encajan bien con el contrabajo, y sobre Bottesini y sus composiciones basadas en temas de óperas.
Volviendo a la sonata de Brahms, para el profesor lo importante es encontrar una buena sonoridad y para eso debe sentirse cómodo tocando, que no suponga un esfuerzo físico.
Idioma: inglés